Séptimo Serial Taurino Cultural
Segunda Tertulia Taurina
Zacatepec, Los Murubes Mexicanos
Juan Pablo, Bernardo, Alejandro y Mariano Muñoz Reynaud
 
 
Huamantla, Tlaxcala. Veinticuatro de febrero del año 2017
 
 
Ciento trece pastos con sus lluvias, sus heladas, sus sequías. Ciento trece años de lomos negros y cárdenos amanecidos al fresco del rocío. Ciento trece años de arrancadas furiosas, de berridos de becerros encastados, de pariciones en lo escondido del potrero. Ciento trece temporadas de tientas en las que los ganaderos, ustedes y sus antepasados, siempre han llevado todas las ilusiones en el corazón y éste en un puño. El sueño: conjuntar la bravura intacta que da la verdad más profunda del toreo, con la nobleza que eleva la lidia a nivel de conjunto estético, armonioso, lleno de luz, de fuerza, de color, es decir, a la esencia de las bellas artes. Años y años de remates secos en los burladeros, de babas al aire en envites impetuosos, de caballos a tierra y picadores masticando arena. Por cierto, hubo uno que fue volteado con todo y el jaco adentro del callejón.
 
Más de un siglo y una década de historia no caben en un par de horas de charla, pero haremos lo que se pueda.
 
Empecemos, los orígenes de la casa ganadera de Zacatepec se remontan al año de 1904. Vacas y sementales de Piedras Negras cimientan la ganadería.
La fundación oficial fue en 1924 y corrió a cargo de don Daniel Muñoz y doña María Cristina González Carvajal de Muñoz, ancestros de los ganaderos actuales. Las primeras cruzas fueron con cuarenta vacas y dos sementales de Zotoluca.
 
Rojo encendido de sangre y plomo pesado de toro bravo son los colores que ondean en la divisa. El hierro: una “m” circular que marca los cueros vivos de las crías impulsivas. Seña calentada al fuego para sellar, eso mismo, casta fogosa.
 
Durante el año de 1922, los amos refrescaron la sangre con setenta vacas y algunos sementales de la casa madre, Piedras Negras, más cuarenta hembras de Zotoluca. Luego, en 1936 los empadres se fueron a pastar a San Antonio Techalote y los machos se engordaban en Zacatepec. Así, permanecieron hasta 1974 y entonces, fueron conducidos al lugar en que se encuentran hasta hoy en día.
 
Por el lado de la fiesta, regresemos el tiempo, el primero de septiembre de 1929, saltaron al ruedo de El Toreo seis novillos de la casa, para un mano a mano -el tercero de la temporada- entre Esteban García y Carmelo Pérez. Gran cartel para introducirse a la historia de la tauromaquia y mucho mejor el resultado. Rogelio de Pascual nos cuenta que Carmelo, por su valor y entrega, cortó orejas y rabo. Por su parte, nos dice del alternante:
“Con el que cerró plaza, Esteban García estuvo sublime, en ningún momento se dejó ganar la pelea, con el capote estuvo extraordinario y lució enormidades en un quite por chicuelinas. Con la muleta bordó una faena pletórica de arte, sus largos muletazos, tanto derechazos como naturales tuvieron sello propio con mucho temple y suavidad, daba la impresión que estaba toreando a cámara lenta y por nota, remataba sus tandas de naturales con el clásico forzado de pecho barriendo los lomos de cabeza a rabo, después de los derechazos iluminaba el redondel al rematar con su personalísimo trincherazo y lució enormidades toreando por alto, adornándose con molinetes y afarolados, mató de certero volapié colocando la toledana en el mismísimo hoyo de las agujas que hizo rodar sin puntilla al novillo; el Juez de Plaza premió su labor con las dos orejas y el rabo ante la aclamación y entrega del público entero que lo vitoreaba como indiscutible triunfador, no solamente de esa tarde, sino de todo el serial de los tres festejos, haciéndolo merecedor del premio de la sortija de oro con diamantes”. Entre los renglones podemos ver un gran novillo pletórico de bravura y nobleza.
 
Fue el veintiocho de febrero de 1930 cuando la ganadería adquirió su cartel en El Toreo de la Condesa. La corrida la mataron las espadas de Heriberto García, Joaquín Rodríguez Cagancho y Juan Silveti.
 
A su vez, para las efemérides de gran trascendencia queda lo ocurrido el once de enero de 1931, en el Toreo, David Liceaga tomó la alternativa recibida de Manuel Jiménez Chicuelo y Carmelo Pérez de testigo, con el toro “Palillero” del hierro de la “M”.
 
La historia del toreo mexicano nos dice que en abril de 1931, en Guadalajara, plaza vieja del Progreso, Carmelo Pérez, alternando con Juan Espinosa Armillita y José Olivera Pepete, bordó su obra suprema. Cuentan las viejas crónicas que enhiló veintisiete naturales preciosos a un toro de Zacatepec.
 
De 1929 a 1937, los señores Muñoz adquirieron nueve sementales de San Mateo que no ligaron con el concepto de toro que ellos tenían. Por ello, al año siguiente, de acuerdo con los ganaderos de Pastejé importaron ocho sementales de doña Carmen de Federico viuda de Murube. A los potreros de Zacatepec llegaron “Fundador”, “Jaretito”, “Jabato” y “Orgulloso”. El acierto se manifestó cuatro años más tarde cuando el ocho de noviembre, en el Toreo de la Condesa, “Muñeco” herrado con el número uno, se llevó el primer lugar en una corrida concurso de ganaderías. Con él, Antonio Velázquez ganó la “Oreja de Plata”. El toro fue arrastrado en aires de gran homenaje en una vuelta al ruedo.
 
El dieciséis de noviembre de 1952, Carlos Arruza cortó el rabo de “Bardobian” en la Plaza México.
 
El quince de febrero de 1953, Luis Procuna bordó a “Polvorito”, que recibió el premio al mejor toro de esa temporada. Los cronistas aseguran que “Polvorito” es el toro de la consagración del Berrendito de San Juan.
 
Anécdota para la historia, “Tiufel” de esta casa, hirió a Juanito Silveti. Era el veinte de diciembre de 1953. Pero lo particular no fue eso, sino que el torero herido iba a doctorar a los novilleros Jaime Bolaños y Pedro Martínez Pedrés. Por ello, el primero, recién recibido de matador de toros, de inmediato se convirtió en padrino, al darle la borla al segundo.
 
Domingo de Ramos, treinta de marzo de 1958. Cuarto de la tarde, en la arena del toreo de Cuatro Caminos “Escultor” se adueñó de un capítulo en la historia de la tauromaquia mexicana al pegar una cornada horrenda al diestro Antonio Velázquez.
 
Entre otros episodios, Carlos Arruza no sólo cortó el rabo de “Bardobián”,  también lo hizo de “Guardabosques” y de “Cuatro Letras”
 
Por su parte, Fermín Espinosa Armillita se encontró con “Pichirichi”, al que le cortó las dos orejas y el rabo.
 
Además, en lo referente a los seriales de novilladas, en la Plaza México se han cortado tres rabos a ejemplares de Zacatepec:
1947, catorce de septiembre, a cargo del ecuatoriano Edgar Puente. 1948, doce de septiembre, lo consiguió Rafael Rodríguez Volcán de Aguascalientes y el dos de septiembre de 1956, la faena fue firmada por el novillero Chano Ramos.
 
Hasta el año dos mil, 246 novillos de Zacatepec han sido lidiados en la Plaza México, en cantidad sólo es precedido por Piedras Negras y La Laguna.
 
Después, don Daniel Muñoz se murió y sus hijos  heredaron la ganadería. Era el año de 1959. Al frente de ella quedó don Mariano.
 
Durante su manejo los toros de Zacatepec dieron lustre a las carreras de maestros como Joselito Huerta, El Chicharrín Carvajal,  Manuel Capetillo, Jorge Aguilar El Ranchero, Jaime Rangel, Curro Leal y otros.
 
El palmarés de la ganadería de Zacatepec tiene, entre otros los siguientes premios:
1972,  Tlaxcala, “Toro de la Feria” otorgado a “Golondrino” que fue lidiado por el maestro Gabino Aguilar.
“Trofeo César Girón”, como la mejor ganadería de la temporada de Valencia, Venezuela en 1976.
“Mejor toro en concurso de ganaderías”, celebrado en la Feria de Texcoco, por “Muñequito”, lidiado por el matador Eulalio López Zotoluco.
Año 2000, Zacatepec obtuvo el trofeo otorgado por la prensa taurina al mejor encierro de la temporada celebrada en la Plaza Antonio Velázquez.
Durante los años 2003 a 2004 la ganadería se llevó dos de los tres premios otorgados en los concursos de ganaderías celebrados en la Plaza El Relicario de la ciudad de Puebla.
A su vez, en noviembre de 2004, en ese edificio taurino se celebró la corrida del “Centenario”, al cumplir Zacatepec esa antigüedad. Aquella tarde, al ruedo saltó “Muñeco”, número setenta y cinco. Desde que apareció, por su trapío y bravura, fue recibido con una enorme ovación. El toro tomó diez varas y lo suyo se convirtió en una de las faenas más importantes en la carrera del matador colombiano Sebastián Vargas.
De aquella época es también la corrida lidiada en La Concordia de Orizaba, que fue matada por los coletas Uriel Moreno El Zapata, Sebastián Vargas y Jerónimo. Cinco de la media docena salieron estupendos, destacando los números cinco y treinta y dos, “Abuelo” y “Contador”, respectivamente, que dieron la vuelta al ruedo.
Otro reconocimiento, éste sin diploma ni trofeo, es que Zacatepec ha proporcionado sangre a más de sesenta ganaderías.
Volviendo al recuento de cruzas, en 1961, refrescaron con sementales de La Laguna y una vez más, acertaron en su elección y en 1981, lo hicieron con vacas y sementales de Mariano Ramírez.
En el año de 1989 dejó de existir don Mariano Muñoz. Heredaron la ganadería sus cuatro hijos que hoy nos honran con su compañía: Juan Pablo, Alejandro, Bernardo y Mariano, desde entonces, con enorme afición se han hecho cargo de la vacada. Sus decisiones han sido muy apropiadas, por ejemplo, el más reciente refresco murubeño con varios sementales de Rancho Seco en la línea Fermín Bohorquez, ha permitido que Zacatepec siga hilvanando triunfos y que sus toros sean todo un espectáculo en la plaza, tanto por su trapío como por su bravura y estilo.
Ganaderos con verdadera afición han defendido el estandarte del deber ser. Se ve a la distancia que su preocupación es la casta, la bravura, la nobleza y la claridad y por ello, en estos tiempos de lidias tan intrascendentes, hoy quiero decirles que Zacatepec a nosotros los aficionados nos sigue ilusionando y que cuando se anuncia, a la plaza vamos con los cinco sentidos abiertos y toda la emoción del toreo temblando en la piel. Gracias de todo corazón. Es un honor para mí, estar con ustedes en esta importantísima sede de la cultura taurina.
 
 
 
 

 

   
VER TODOS
 
   
La encerrona del Zapata: Uriel Moreno, un torero productivo y rentable


   
Animales de circo


   
Reglas claras: El concurso de ganaderías


   
La ecolatría y las corridas de toros


   
La tauromaquia, el arte y lo bello


   
Tenexac, el arte colonial y la buena crianza


   
Todo un personaje


 

 

Derechos Reservados 2012 | DE PURISIMA Y ORO | info@depurisimayoro.com | MÉXICO